¡Tiempo!, ciego y sordo caminas que en el placer inmundo de tu insaciable espacio te emborrachas con el vino de los días que pasan por este mundo de segundos.   Tú, que como mujer impura callejeas en la penumbra de este universo concreto, con tus perversos encantos ofreciendo a la vida en el palenque de los días un juego...