Ven a mí, tierno infante de cuna a mi pecho amoroso de timorato abuelo, esconde tus penas en mis suspiros y tus tristezas en la fuente de mis lagrimas.   Hunde la tierna mirada de tus ojos bulliciosos en mi mirada de añoso cansado de mirar en el horizonte lo que la vida deja.   Cuando el calor de tu delicado cuerpo acaricia...