Cuando me muera llegaran los halagos los elogios, los aplausos y el panegírico que resuma mi vida en el incienso del instante de la despedida.   Dirán: “era el poeta del susurro y del silencio” y mi recuerdo brillara sin conciencia.   Pasara el tiempo y los que en la despedida aplaudían con alabanzas no recordaran quien fui, ni tan siquiera mi nombre, pero es posible que le...