Cabizbaja camina la alegría esa que cruzaba el día despreocupada contando años y en sus noches gualdas en papel envolvía sus miedos, la angustia de sus remordimientos, y en las albas crepusculares de sus mañanas, el reflejo de sus arrugas mudaba el día de su rostro causando esa zozobra que te impulsaba a correr hacia la montaña...