PERO AUN ASÍ

A mis manos

le sobran caricias,

a mis brazos

Habrá demasiados arrumacos,

a mi corazón

le sobra descaro,

a mi mirada

le sobra arrogancia.

 

Pero aun así,

te amo.

 

Mis besos se enredan

entre desgastadas  palabras,

mis caricias se pierden

entre las sabanas

y tu cálida piel

delicada y perfumada

tenue en el halago.

 

Pero aun así,

te amo.

 

En la soledad del ruido

me desvanezco

entre tus brazos,

a pesar de tus jadeos,

de tus gemidos silenciosos,

y de mis suspiros entrecortados

por el lamento de un sollozo,

nos amamos sin queja

con la pasión y el deseo

de aquel primer momento

enmarcado en la memoria.

 

Pero aun así,

te amo como nunca.

 

Tú dibujas el retrato

de tu intimidad

en el lienzo del día,

que son los capullos

de la cesantía

de nuestro destino

y que nunca mostraras

en el flemático atardecer

de la disputa encapotada,

sino en el misterio de tu interioridad

pintaras con la acuarela

de la meditación

tu pesarias

en la noche tranquila

de las palabras serenas.

 

Pero aun así,

nos amaremos

como siempre.

 

Yo como un ciego

recitare los poemas

que escribí en el letargo

del atardecer desolado,

en los soportales

de la plaza mayor

donde se refugian

los corazones rotos

mostrando las cicatrices

de una amor

que aun supura

en la distancia.

 

Pero aun así,

anhelo tu aroma.

 

Compartimos en el tiempo

sabanas y almohadas

de unos brazos

que se pierden

en las filigranas

de unas caricias

y el sabor destilado

de unos besos

que a veces se confunden

en el frio seco de “buenas noches”.

 

Pero aun así,

venero tus formas.

 

Somos cómplices

de ese amor

que sucumbe

al instante

de la culpa,

de querernos

y amarnos

a pesar del lamento

de la queja

y el sollozo.

 

Pero aun así,

te amo más

que al principio.

 

Seguramente

entre el adiós

de nuestro elemento

echaremos en falta:

ese abrazo de menos,

ese beso sin aviso,

esa caricia desprevenida,

ese perdón arrepentido

del nunca jamás.

 

Pero aun así,

te seguiré amando

en la memoria

del recuerdo.

 

Pippo Bunorrotri.

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