EL LIENZO DEL SUEÑO

Por la noche,

mi sueño,

entreteje los destinos

del pasado.

Restaurando lo deteriorado

devolviendo la carencia

al amorfo perdido.

Como el pintor con sus pinceles

ante su lienzo blanco,

como el escritor con su soledad,

 ante el teclado de su ordenador,

el sueño,

en el lienzo de la noche,

las cosas que no fueron

vida cobran

como si hubiesen sido,

intentando los perfecto

de lo imperfecto.

 

En la conciencia herida

asoma un mar

de aguas tranquilas,

y en el lóbulo temporal

un bosque de emociones

crece,

mirando el cielo,

de lo perfecto que hubiese sido,

dibujando

con su dedos invisibles

las cosas que se perdieron,

lo que no tuviste…

por miedo o cobardía,

lo que nunca llego a ser

de un destino tronchado,

de un muchacho rebelde,

de un adolescente desorientado

de un maduro obsesionado

por un amor perdido

de una muerte sin sentido.

 

Todo eso se dibuja,

en el lienzo del sueño,

los dedos invisibles

de lo que pudo haber sido

y no fue.

Componiendo

un retrato perfecto

del pasado imperfecto

que el destino trazo.

 

Así se manifiesta

la caprichosa amorfia

de una vida versátil,

donde por la noche

un sueño vuelve

lo imperfecto

perfecto.