LA SOMBRA DE MI YO

Hubo un tiempo en el pasado
qué perdido estuve
entre las sombras de mi yo,
un tiempo en que llorar no podía
reír de nada serbia,
gritar inútil era,
si nadie escuchaba,
pues muerto estaba en vida.
 
En ese tiempo del pasado
la desgana ocupaba los amaneceres,
la desdicha, la amargura
las noches ocupaban.
 
En ese tiempo del pasado
de desdicha y desgana
cansado estaba de sufrir
sin saber porque vivir,
pues morir…
tampoco solución era,
aunque en ella, mi soledad
acomodo encontraba.
 
En ese tiempo del pasado
de dolor sin dolor,
de sufrir por sufrir,
donde la soledad
era mi amiga,
mi compañera,
en la lucha son las sombras
de mi propio yo
un día entendí y comprendí
la variedad  de sentimientos
que siento; la amistad,
el te quiero, el odio,
y el vete ya.
 
Entonces dije;
¡basta ya de sufrir en soledad!
de llorar sin lagrimas,
de reír sin ganas,
de gritar sin voz,
porque…
llorar alivia,
reír sana,
y gritar tu sentir aflora.
 
Ese día la batalla
con las sombras de mi yo,
gane,
mas en ella perdí
el amor de unos hijos,
el respeto de unos amigos
el tiempo de unas caricias dadas
y no sentidas.
 
Ahora en el duelo
de esa batalla,
ganada y perdida,
quiero olvidar, enterrar
ese tiempo del pasado
pues debo conquistar
lo perdido.

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