LOS SUSURROS DE LOS POETAS MUERTOS (Jones Very) IV

NOCHE
Te agradezco, padre, que la noche está cerca
Cuando yo este ser consciente pueda renunciar;
Cuya única tarea tus palabras de amor escuchar,
Y en tus actos para encontrar cada acto mío;
Una tarea demasiado grande para dar a un niño como yo,
Las innumerables labores del día,
Demasiado para que mis ojos cerraran,
Tus palabras son demasiado frecuentes para que mi lengua las diga;
Sin embargo, cuando veas que tu amor me abruma,
Cada otro regalo más encantador aparece,
Porque la noche de túnica oscura viene desde arriba,
Y todos tus otros regalos para mí son queridos;
Y mientras duermo dentro de su sofá oscurecido,
Tus ojos desencadenados arriba mantendrán vigilias constantes.
 
 
¿QUIÉN ESCUCHARÁ LAS OREJAS? PERMITALE ESCUCHAR
El sol no revela el lugar oculto,
De donde vierte a la mañana su dorada inundación de luz;
Pero lo que el oscuro seno de la noche podría ocultar,
En sus verdaderos colores camina ante nuestra vista;
El pájaro no traiciona las fuentes secretas,
De donde nota sobre nota, su música dulcemente vierte;
Sin embargo, pone la oreja atento mientras canta,
El corazón dispuesto mientras cae la tensión adora;
Entonces el espíritu no dirá de dónde nace,
Pero en su luz, tus indescriptibles hechos quedaron al descubierto;
Y mientras camina contigo, viste de carne a la tierra,
Sus palabras declararán del amor del Padre;
Y felices aquellos cuyos oídos alzarán su voz,
Y limpio dentro del día que da regocijo.
 
EL CANARIO
No puedo escuchar tu voz con los oídos de los demás,
Que hacen de tu libertad perdida una ganancia;
Y en tu historia de esperanzas y miedos arruinados
No sientas que cada nota nace con dolor.
¡Ay! que con el suave oleaje de tu música
Los días pasados ​​de alegría deberían, a través de tu memoria,
Y cada uno a ti dicen sus palabras de tristeza,
Mientras que el sentido violento te olvida en tu canción.

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