SIMPLEMENTE NECESITO DECIR

 

Simplemente necesito decirle a mi madre lo que nuca he sido capaz de decirle cuando ella estaba mi lado.

Mama.

Quiero decirte lo importante que has sido para mí con estas palabras robadas en el jardín de los sentimientos, convirtiéndome en el ladrón de las letras que forman mi sentir.

Mama.

Tú has sido la mano que ha sostenido la luz que ha iluminado, e ilumina mi sendero. El sol que calienta mi alma, la luna llena que ilumina mi oscuridad y la estrella que vela mis sueños.

Mama.

 Tú has sido mi ejemplo de vida y mi sueño constante. Tú has sido la voz que yo sigo en el silencio de mis sueños, y en la oscuridad de mis sentimientos. Eres la luz que ilumina la senda de mi camino, tu voz alimenta mi conciencia, mi corazón cada día.

Mama.

Tú has sido mi todo y la mitad de mi alma. Has sido la mujer más fuerte, que callada, discreta y en silencio, has sabido llevar y vivir, mis pesares, mis penas, mis tormentos de adolescente atormentado y perdido en el caos de una vida cambiante y un tanto alocada. Has sido el ancla de mi barco, que me equilibraba en el mar tempestuoso de mi día a día, el nido de cigüeña al que solía acudir buscando paz, luz y amor.

Mama.

Has sido mi compañera, mi amiga, mi cómplice más leal, la mujer que las divinidades del destino, Cloto, Laquesis, Átropos las “Moiras”, te han designado para ser mi Ángel en este mundo, en este espacio, en este tiempo y en este momento.

Mama.

Tú has sido mi serenidad, mi polvo de estrellas, mi cielo en mi océano. Por eso, te quise, te sigo queriendo, con todo lo que soy, con mi alma, con mi ser, con mis miedos, con mis victorias y con mis derrotas, te quiero con la fuerza desgarradora de una enfurecida tormenta con truenos y relámpagos, que solo tú sabes provocar en mí.

Mama.

Te he querido en este mundo y el siguiente, y en el más allá del siguiente. Aunque eche de menos tu rostro picassiano, y tu dulce y melosa voz, te sigo escuchando y recordando en mi memoria cada vez que mis nietos se acercan a mi.

Hoy mama, solo puedo mirar al cielo azul y cálido de nuestro mediterráneo, abrir los brazos, cerrar los ojos y sentir la cálida y dulce presencia de tu rostro, de tus ojitos preciosos, para que reflejándome en ellos, poder así agradecerte el que seas mi luminoso cielo azul en mi día a día.

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