EPILOGO

En el presente me senté,
Bajo la bóveda de las estrellas,
En la noche desnuda.
Con la NADA como compañía
Sin presente, ni futuro,
Sin amor,
Sin amigos.
 
Mi mente se mudo,
A ese extraño mundo
Que es la memoria,
Con su insólito poder.
 
En la campa de su castillo
Una legión de recuerdos
Me observan, me esperan.
Que al verme gritan:
¿Quién eres?
No lo sé,
Contesto.
 
Caballero, amigo,
Ladrón o asesino
de sentimientos.
 
Solo sé que;
Hemos sido amigos, juntos
Hemos sido amantes, juntos
Hemos sido alegres, juntos
Hemos sido tristeza, juntos
Hemos sido confesores, juntos
De nuestros secretos,
De nuestros misterios.
 
Solo sé que,
Quiero olvidar el pasado,
Pues los remordimientos
Están consumiendo
Este corazón errante.
 
Lejos de la razón, hoy
Prefiero los latigazos
Del más implacable
De mis enemigos,
Que vivir,
Como ahora vivo.
 
Sin embargo someterme
A ese extraño poder
Que son los recuerdos,
En mi memoria
Lo absurdo será la disculpa,
La realidad, es que,
Una palabra
es la que nos separa…
 
Le susurro a mi oído
El réquiem
Del olvido
Principiando con el
Gloria Excelsis Deo
Del no perdón

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