NEBLINA

Desciende la neblina
blanquecina, como
manto de seda
por la oscura ladera
hasta fundirse con
el azul transparente
de las olas del mar.
Se besan a su encuentro
con lastimosa suavidad,
como dos enamorados
primerizos
encontrados al amanecer.
La mar sonríe nerviosa
con una blanca y
transparente sonrisa
mientras retrocede nerviosa.
Ella,
la neblina,
asciende avergonzada
la oscura ladera
dejándonos ver
lo que esconde
bajo su manto blanco
mientras la mar
la llama,
con lastimeros murmullos
para que regrese a su encuentro.
 

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