DEJA QUE SEA YO

Deja que sea yo,

el yo, sin espejos

ni reflejos,

el que no utilice mascaras

ni Zendale de terciopelo

para hurgar en el alma,

que sea el amanecer

de un pasado muerto.

Deja que sea yo,

el yo, que su olvido

sea un recuerdo

en los minutos

de un atardecer cualquiera,

en las horas de un crepúsculo

que asoma en el nuevo día

burlando los segundos

de la noche.

Deja que sea yo,

ese yo, que escribe el destino

que pulula en los versos

de un trovador que camina

ciego con su pluma

por las calles de este mundo

que nada en su océano

de agitado descontrol.

 

Pippo Bunorrotri.

 

 

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