EL AMOR ES CIEGO

El dios del deseo amoroso,

Cupido es su nombre,

hijo de Venus, diosa del amor,

y de Marte, dios de la guerra,

perdió los ojos de tanto llorar

y con una venda, salió al mundo

con su fatal locura;

de mando, quito, pongo e impido.

En el devaneo de su soledad

el mundo contempla, debatiendo

entre el deseo ciego y el pudor

de sus lamentos y quejas,

calmando el fuego de su pasión

en el frío río de la desesperación.

Llego el viento del Oeste

arrebatando su angustia,

y en la llegada de la oscura noche

sintió el anhelo de su deseo,

naciendo el despecho,

la desconfianza,

la tristeza y la suplica.

Pero siempre le queda

la esperanza

de que un beso recate el amor

urdiendo nuevos planes de pasión

que le encienda el fuego en sus huesos,

tomándole en su regazo,

rodeándolo con sus brazos,

llenándolo de besos,

sin advertir si es engaño o arrebato

desfalleciendo en el intento.

 

Así es el amor ciego.

Que con los ojos cerrados, quiere.

Que vuela su espíritu libre, hacia la felicidad.

Que su corazón late, al compás de otro.

Que mira hacia su interior, aceptando lo que siente.

Sin condiciones que aten o encarcelen

Perdiendo el miedo.

 

Pippo Bunorrotri.

 

 

 

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