ESA LUZ QUE SE EXTINGUE

La luz de tus ojos

se ha extinguido

en el dolor

de ese mal

que firmaste

en el pasado,

y en tu doliente rostro

quedan surcos

en el ahora

de tu silencio.

 

A lo largo de estos años,

evitando la soledad,

en el lienzo de esa vida tuya

has pintado memorias

que han asfixiado

el arduo recuerdo

de aquel adiós,

que has convertido

en un telaraña de reproches

y remordimientos

que te han impedido

desplegar tus alas

en el vuelo más deseado.

 

Has negado sentimientos,

has negado emociones

y los lentos latidos

de tu corazón

los has desviado,

confundiéndoles

con ansiedades

y tus suspiros

los has disfrazado

de sofocos.

 

Tu alma inocente

la has abandonado

en el cálido desierto

de la perturbación

donde la vida

es un juego perdido

destruido por la inquina

de ese amor resentido

en la fría desolación

del silencio.

 

En el consternado reflejo

del espejo

no te ves

a ti mismo

porque

te has alejado

de tu sombra

y el dolor

de vivir

te ha roto.

 

Me gustaría curar

esa herida desgarrada,

y con un abrazo

aliviar ese dolor tuyo

para que vuelvas a besar

la belleza de la vida

y puedas volver a sentir

sus pequeñas emociones,

sus grandes sensaciones.

 

Pippo Bunorrotri.

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