LA MUSA HA PARTIDO

 

Partamos de aquí, versos míos;
pues ella se fue sin despedida,
alejémonos en silencio
sin temor, ni rencor,
pues el tiempo de recitar
se ha ajado
y lo que los versos le decían
es tiempo de su pasado
que ella ya no puede escuchar.

Que amargo es el mundo,
sin su sonrisa desvelada,
sin su mirada de aceptación,
sin su rostro de preocupación,
sin sus caricias de madre,
sin sus besos de ternura,
sin sus lagrimas de consuelo.

Que amargas son las lágrimas
de quien te dio la vida…
de la inspiración,
y se fue sin una despedida.

Cerremos el diario de sus versos
y partamos a otro lugar
donde otros versos contaran
el tiempo de otro pasado;
a ella ya no le importa
los versos de su poeta,
de qué sirve entonces
quedarnos llorando su partida
sin despedida.

Partamos de aquí, versos míos;
ella ya de pena no llora,
ni de alegría.

Sigamos el viento de la luna
que puede que nos lleve
a un mar con espuma,
con arena blanca de coral
donde podamos escribir
los versos de este tiempo nuestro
donde la luna
pinta flores de espuma
y el trovador recita
los poemas
del tiempo de otro.

Pippo Bunorrotri

 

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