LA NOCHE

La noche, ¡oh suntuosa noche!

de eternos sueños

que fugaces se vuelven al alba,

que el mortal espera tu caricia

en el oscuro silencio,

mientras la cúpula del cielo

ilumina el divino trono del sueño,

entretanto el extravagante

reinado del día termina

y los duendes se acercan con sosiego

con sus cuadrigas de sueños;

oh noche amada

jubilosa y apenada

que cabalgas en el rudo y frío viento

rasgando nubes con sus blancas alas

cuando la luna brilla

en el crepúsculo del atardecer

y tu brisa es el beso

de una doncella desflorada.

¡Oh solemne noche!

que las primeras notas

de tu sinfonía de gracia

flotan en su soñolienta aura

mientras los ojos brillan en la ciudad

las palabras se vuelven murmullos,

las manos buscan halagos,

zalamerías del sentir,

y los rostros se inclinan sobre el sillón

impregnando suspiros al mortal

que aguarda el descanso de su batalla,

como las flores aguardan el amanecer;

carantoñas en el rostro,

lisonja en el alma son,

susurros de palabras sinceras,

mentiras inacabadas

de recuerdos concretos

anhelando que en la memoria

no se pierden.

¡Oh soberbia noche!

donde los sueños de los jóvenes

se lamentan ante la tumba del abuelo,

donde el padre aspira con ilusión vana

a que su hijo lo supere,

la medre vela el lloro insatisfecho

de su infante del alma,

y la abuela te murmura momentos del pasado;

donde el pobre vagabundo sin techo

lama las heridas de una batalla perdida

y llora la derrota de su destino,

siendo la luna testigo de sus propósitos,

la mar se calma

los ríos caminan en su silencio

y los pensamientos cabalgan

en las almas intrépidas e insensatas

desmembrando el severo día

que se ha ido en el desasosiego

del pasado presente.

¡Oh suntuosa noche!

donde se refugia la memoria

con su dulce rostro

recordando los recuerdos

de un presente pasado

construyendo un futuro incierto;

las dudas se derriten,

como la blanca nieve de las montañas,

recorriendo la ladera del olvido;

los ojos se cierran

como el cielo en invierno,

las bocas hablan de lo perdido

en los días de entre sueño

y alza su vuelo en la noche, el sueño,

por bosques, mares y océanos

quedando en penumbra

el abarrotado cuarto del poeta

que elige palabras para los versos

de una noche esquiva y vaga

en el recuerdo del poeta de la noche.

 

Pippo Bunorrotri.

 

 

3 Comments
  • lucesysombras
    Posted at 16:41h, 03 noviembre

    Muy bueno pippo!!
    La belleza de la noche y lo que vive en ella

    • admin
      Posted at 01:19h, 04 noviembre

      Gracias, feliz domingo