CONVALEZCO

Convalezco de la angustia

de haber visto

la muerte de frente,

y ella, el negro vació

y yo, la sombra,

nos pusimos a caminar,

cuando la noche llego

con su manto estrellado

en la penumbra del día,

por los pasillos

del hospital silencioso,

y los dos hablamos

 de la vida,

que no es más que morir

cada día poco a poco,

gajo a gajo,

cayendo lentamente

en un llanto contenido

por el pánico de la muerte.

Mientras caminábamos

mi pobre cuerpo dolido

se llenaba de lamentos

mientras una enfermera,

como un Ángel,

recogía la lagrima

del sollozo

de mi miedo.

 

Ahora débil y azorado

despierto en mitad

de mi exiguo sueño

para ver el manto de la noche,

abro los ojos y pienso

si estoy vivo, o si estoy

en una pesadilla

llena de voces

silenciosas.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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