CUANDO LA MUERTE LLEGA

Pasean los minutos

en la cálida arena

del circo romano,

de la húmeda mano

de los rígidos segundos

subidos en la cuadriga

de las inquietas horas

en el circo oval de los días

de nuestra leve vida,

corriendo alrededor

de la espina,

donde los recuerdos

se exponen como

obeliscos, estatuas

y ornamentos del extravió.

 

En las gradas del circo

la arrogante vejez espera

con el susurro de su memoria,

contemplando altanera

lo que en el circo de los días

sucede, evocando

las horas de sus torneos.

 

La arrogante vejez mira

como la fúnebre sombra

de la muerte se acerca;

escuálida, amarilla y fea,

reclamando su deseo

y el fuego de la dicha

del recuerdo que se apaga.

 

El cuerpo se extreme,

los suspiros nos fatigan,

las dudas son eternas,

las sonrisas se diluyen

en perdones que huyen

llevándose la alegría

y los placeres del deseo

que es recuerdo.

 

Cuando la muerte llega,

a nuestra frágil vida,

los floridos años

que en ella ha habido

en el suspiro del viento

vuelan deprisa

llevándose el gozo

de lo vivido

antes de que la ceniza

sea polvo del recuerdo.

 

Pippo Bunorrotri.

 

6 Comments
  • Winnie0
    Posted at 19:11h, 19 agosto

    Aquí bieeen le has susurrado a esos sentimientos Pippo.
    Uy!!! Dado TODO me parece más duro envejecer que morir. Ir llegando a esa primera fila de playa…qué duro. Prro ley de vida es….lo contrario es dolor.Un abrazo

  • DraJ2003
    Posted at 06:29h, 20 agosto

    Wowww, un poema muy profundo y tan cierto; un pensamiento inexorable de todo ser humano, no importa lo lejano o cercano que esté el final, todos pensamos alguna vez en esto.
    “La arrogante vejez mira
    como la fúnebre sombra
    de la muerte se acerca;”
    Estos tres versos me sobrecogieron👏👏👏👏

  • Peon J
    Posted at 18:26h, 24 agosto

    El misterio que sella la vida, maestro….

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