EL DÍA

Hubo un día

que me atreví

a despeñarme

por el acantilado

del vacío…

del silencio

de la nada…

ese día en que

la noche y el día

no tienen

línea definida,

solo es una nube

sin forma que transita

en la oscuridad

que te conduce

como una sombra,

ese día en el que

solo estas tu

con la irrealidad

de lo que has sido.

 

La soledad me acompaña

y la mudez

escribe mi suspiro

en el soplo

de mi lamento.

 

Me despeñe

por el acantilado

del vacío de la nada

con la intención

de recoger el olvido

de un ayer herido…

cuando regrese,

con él pegado a mi pecho

y el dolor en un pañuelo

los rostros de los galenos

me esperaban inquietos…

eran las mascaras

del miedo

que reclamaban

el suspiro de una vida

que se escapaba.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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