EL ESCRITOR

Sentado en su escritorio
el escritor contempla
la hoja blanca que le mira
con su pureza de virgen doncella.

El escritor no se decide, duda
en romper su inocente virginidad,
es consciente que el debe ser
quien en su vientre ponga
la semilla de su hijo, el libro,
que cuando germine
en el regazo de las palabras
volara llevando su historia
y su nombre.

En su mente
las palabras adecuadas
danzan desordenadas
esperando ser atrapadas.

El escritor teme
que la primera que atrape
con la daga de su pluma
no sea la apropiada,
por eso consulta
con el conde de la duda
cual será la primera
que deshonre la blanca hoja
pues ella marcara la historia
de su hijo de papel
y palabras sin mesura.

En su mente de escritor
la historia tiene forma,
color, música
y vida sin vida.

En un instante
del tiempo que camina
siente los latidos de su corazón,
sabe que se acerca la hora
de aliviar su angustia
de crear una vida
que no es la suya
pero lleva sus sentimientos,
que unos manosearan
como a una puta,
otros la acariciaran
como a una doncella,
y los mas ni se fijaran
si es puta o doncella.

El escritor
cuando decide rasgar
la pureza de la hoja blanca
lo hace convencido
en el poder de las palabras.

Qué triste
es la soledad del escritor
donde la angustia es su compañera
y la duda su infierno.

Pippo Bunorrotri.

Publicada en julio de 2018

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