EL NACIMIENTO

Nació una noche cualquiera

de una estación cualquiera

en el tiempo que pasaba

en una estrella voladora,

bajo un olivo

de verdes hojas

y negros frutos.

 

Su cama fue un pesebre

de troncos de madera

con nudos y cortezas astilladas,

con colcho de paja que picaba

y almohada de hierba seca

que cosquillase hacia en las orejas,

cubierto con un saco de esparto.

 

El soplido de una vaca

sus pies calentaba, sus cuernos

balanceaban sus sueños,

el relinchar de una mula

y el balar de una ovejas

eran su nana

mientras contemplaba

el cielo gris de su mañana.

 

Así paso su corta infancia

de infante olvidado y recordado

entre la voluptuosa calma

de las ubres de una vaca

los empujones de un cordero

y los quejidos de una mula

que por todo protestaba.

 

Impregnado en olores

que gozosas hacían

sus horas, que buscaban

los misterios de un presente

que dejo secretos pasados

en los enigmas de sus palabras,

en un futuro de dolores.

 

Pippo Bunorrotri.

 

 

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