EN LA OSCURIDAD DE LA NOCHE

Salgo a la oscuridad de la noche fría

buscando mis versos en la lejanía,

pues se han adentrado en el laberinto

de sensaciones y emociones de un hombre

enfrascado en una lucha con su mente

donde un ejército de dudas

se desliza por la ladera de su conciencia.

Y en esa oscuridad

con la soledad de su sombra

y el silencio de su tiempo

se encuentra con ese extraño

escritor y poeta

que se invento

cuando de la vida se ausenta.

Con él dialoga, platica y discute,

del anhelo de su espíritu,

que es como si fuese el suyo,

que se escabulle en el viento

para tener encuentros

con el sueño de su fantasía,

como un recién enamorado,

riendo sus alegrías,

llorando sus penas,

sufriendo su vileza.

Sale a la oscuridad de la noche fría

y es ahí cuando se convierte

en el sueño de su fantasía,

que el escritor en su prosa

relata el vacío de una vida

que olvida sus añoranzas,

construyendo una existencia

que clama la venganza de un engaño

antes de que la noche

se desvanezca.

Y es ahí cuando el poeta

vence sus miedos

con sus versos,

dando rienda suelta a sus sentimientos

para sentirse, vivo y libre

volando sobre el universo de las palabras,

sin ocultar su tristeza,

su alegría, su congoja,

su amargura y el tormento

de un mundo sin vergüenza.

Es ahí en la noche oscura y fría

cuando más vivo se siente

y más quiere

que su verdadero yo

salga sin disfraz

de entre las sombras

de sus recelos.

Aunque en su alma

cicatrices deja

y las viejas supuren

por las heridas

de la nostalgia de su vida

dejando lagrimas

de amargura.

Pero siente, que vuelve a renacer

dejando pisadas que claman

libertad y confianza

para expresar lo que piensa

sin implorar perdón,

porque no puede perdonar,

ni olvidar lo que siente.

En la oscuridad de la noche desnuda su alma,

ante el escritor y poeta,

para que ellos cuenten en prosa y verso

el pesar de un hombre turbado e inquieto,

que existe y espera en la soledad de su silencio

sin ver que no es el sueño de su fantasía

sino los miedos de cada día

por tener que enfrentarse

al descaro de unos versos,

que en sus metáforas dicen lo que siente.

 La oscuridad de la noche

desenreda la madeja

de las alas de ese hombre

que de la realidad se aleja,

de ese escritor, que a la realidad corteja,

de ese poeta que a ella se acerca

para abrazarla con el manto de sus versos,

que aleja, corteja y doblega,

para ser el anhelo del soñador

y el alma del escritor y poeta

que sosieguen el desvelo

del hombre que lee y sueña.

 

Pippo Bunorrotri.

 

 

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