ESA NOCHE DE DESVELO

En esa noche sin espíritu

en la que me sumerjo

cuando el cansado día

recoge su mercado

dejando caer las telas

de sus horas maceradas,

los Dioses del Olimpo

cruelmente sonríen

mostrando su enojo

y abriendo

el cajón de los miedos;

en mis ojos gastados,

por la luz de un día incierto,

apareciendo el cansancio,

el temblor y el espasmo,

porque debo enfrentarme,

como un moribundo desorientado

a las negras sombras

de mi alma abandonada.

En esa noche

de brasas y fuego,

donde una suave brisa te acaricia

poniéndote la piel pálida y fría

a la vez que los lamentos

te corroen por dentro

mientras la razón y tus ojos

reclaman su sueño

suspiras en la penumbra

porque amanezca

un nuevo día, donde

los Dioses del Olimpo

duerman con su ironía.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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