FUEGO

118

Cuando está en su apogeo

su parloteo sinuoso

me llena de añoranza,

lo mismo que el llanto de un bebe

que reclama la teta de su madre.

119

El abuelo su bastón usa

como compañero de viaje

para apoyar la carga de su vida,

mientras camina lentamente

entre las prisas del gentío.

120

Durante algún tiempo

creía que el fuego

quemaba recuerdos

dejando cenizas

en el olvido del recuerdo.

121

Me despierto con pena,

pues no recuerdo el sueño

que ha quemado

las horas tranquilas

de la noche que duermo.

122

Era una mujer

que su pasión quemaba

en el confesionario de la cama,

ahora es una mujer que a la almohada

cuenta sus penas.

123

Antes mi mujer y yo en la noche

quemábamos los deseos de una pasión

ahora yo remuevo brasas apagadas

y mi mujer recuerda

el fuego de las noches.

124

Un poeta describe

el fuego de sus vecinos

mientras el suyo se consume lentamente

en los versos sin rima

de su poesía que quema.

125

El tiempo camina lento

en su absurdo caminar,

mis ojos se despiertan

y ven que solo hay

soledad.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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