INSOMNIO

Hay noches en mis días

que camino con mi sombra, solitario,

en la inquietante hipnosis del sueño

donde las pesadillas

se alían con el insomnio

y los miedos y reproches

cabalgan a lomos,

como alma sin pena,

del remordimiento

asfixiándome en la penumbra.

Vago por un desierto sin arena

hacia un mar muerto,

pues en él solo hay

tristes olas sin espuma;

 sigo avanzando, aunque no quiera,

con las extremidades entumecidas,

la sonrisa cortada

y la mirada de condena,

bajo un firmamento apagado

y una luna distante,

viendo el sombrío lado de las cosas

en las sombras de los sueños.

En esas horas, donde el tiempo

es improvisado y triste, encuentro

las más extrañas mariposas

revoloteando sobre mi sueño,

que no es sueño,

contándome su historia

hasta que la luz

de un nuevo crepúsculo

se asoma a la ventana de mis ojos

iluminando el abatimiento

de un guerrero sin ejército,

de una batalla sin guerra,

hostigando al hombre

por el tiempo perdido

en la noche del insomnio

donde los recuerdos

fueron destrozados.

 

Pippo Bunorrotri.

 

 

 

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