LA MUERTE

He llegado a esa frontera de la vida

en que a veces pienso en ella, la muerte,

de manera distraída

que se convierte en una reflexión

inacabada en las horas

del tiempo muerto,

pues no encuentro la razón

para pensar en ella

de manera decidida.

Pero a veces pienso en ella…

Pienso en ella

y no en su dolor, que desconozco,

ya que nunca he muerto,

aunque la vida

estocadas de muerte

me ha dejado.

Solo conozco el dolor de otros

cuando su muerte llego

y es un dolor que desgarra

que desgarra sus recuerdos

dejando herido el corazón

y en la mente

un campo santo

al que regresar

con su memoria.

Pienso en lo que dejare;

en las esperanzas conseguidas,

en las ilusiones rotas o perdidas,

en los sueños cumplidos y disfrutados,

en los amores vividos,

en las lagrimas derramadas de alegría…

 las penas no las dejo

porque las he sufrido.

Pienso en cómo será ese amanecer,

blanco u oscuro,

habrá luz o todo será penumbra,

en ese vacío de la nada

donde mi cuerpo entra desnudo

y mi espíritu sin memoria…

¿Quién seré?…

Ese que la vida corrige

o una sombra que vaga libre

sobre un océano sin olas, ni viento…

¿Cómo seré?…

Ese que vive con la duda permanente

o seré un pájaro que vuela

sobre unos recuerdos que fueron míos

y en ese instante en que la vida

se convierte en polvo

ya son de otros.

Cuando la muerte llegue

ya no seré quien soy,

solo seré el olvido

en la conciencia de la vida.

 

Pippo Bunorrotri

 

 

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