LAS HUELLAS DEL TIEMPO

Durante años he caminado

en los silencios de mis miedos,

de los acechan-tes complejos

que ha convertido mi existencia

en una oscura celda

de monasterio Cisterciense.

 

Cada uno anda su destino

con pasos largos o cortos,

decididos o dubitativos,

y por mucho que te empeñes

en dejar tus huellas marcadas, estas,

en el temor del tiempo quedan desfiguradas.

 

He llegado a ese tiempo

en que mis acechan-tes complejos

he perdido para siempre

 en el rastro de mis huellas,

los miedos he vencido

en la batalla de mi tiempo.

 

Por eso escribo sin miedo

con las cicatrices cerradas

marcando mi cuerpo,

con los dedos entumecidos

de sujetar las bridas

de mis complejos.

 

Ahora acarician la pluma

que escriben estos versos.

 

A veces, por una de esa casualidades,

la mirada de un niño, el abrazo de esa mujer

que te sostiene con su mirada,

esa que hace que todas las mañanas

tengan un motivo para seguir caminando

aunque no tengas ganas.

 

Te muestran, que el temor

no es motivo para esconderte

tras esos miedos que no dejan

que disfrutes tu vida,

de la realidad que sientes

sin lagrimas en los ojos.

 

Por eso, ahora escribo poesía

que habla de lo que veo y siento

sin miedo, ni complejos, a que te digan

que lo que estás haciendo

es una pérdida de tiempo

aunque sea mentira.

 

Habrá un día

que quieran recordarme,

solo por curiosidad,

entonces solo tendrán que leer

lo que mis dedos escriben

en las huellas del tiempo.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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