NOCHE DE REYES

Es cinco de Enero

y a la ciudad llega la ilusión

en esta noche de confetis y deseos

montada en su carroza de sueños,

y Valentina y Nicolás

nerviosos esperan su llegada.

 

Las calles engalanadas

con cristales de colores

que iluminan un cielo estrellado

y la sonrisa inocente

que corretea en los soportales

trepando por las esquinas

oteando el horizonte purpurado.

 

Ya en la lejanía,

donde la negrura es espesura,

suenan los clarines,

los tambores y las trompetas

anunciando su entrada

y los jilguerillos ilusionados

su “Do” afinan, para saludar

a la carroza de sus sueños.

 

Sus miradas inquietas

centellean como faros;

ya la ternura

descubre la magia del mañana

en la mente, de Valentina y Nicolás,

en el susurro de sus sueños

y en el llanto que se apaga.

 

En las blancas nubes,

de la imaginación,

del concurrente expectante

danza el ayer colgado

en la almohada

de sus fantasías

que en el recuerdo del ayer

quedaron.

 

En el despertar del alba

de los infantes, Valentina y Nicolás,

sus miradas alborotadas

hallaran sus zapatos

cargados de extraños regalos,

alzando sus brazos,

batiendo sus palmas,

imprimiendo besos

y palabras balbuceadas

que nacen de su alma.

 

Pippo Bunorrotri.

 

 

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