QUIERO SER

Era un chico de barrio,

uno de tantos que corría

con tirantes, bombachos

y alpargatas de esparto,

mientras soñaba ser un señor

virtuoso del hacer diario.

 

El reloj ha dado cientos de vueltas

en su perfecta esfera

y ahora soy un señor

que se pelea con las horas del día

encadenado a su virtuosismo,

que no sabe decir “basta”

hasta aquí hemos llegado.

 

He vivido tras la mascara

de señor perfecto

tachando y corrigiendo,

sin paciencia,

para que los demás

aplaudan la habilidad

de mi quehacer diario,

olvidándome de que los demás

están a mi lado.

 

Ahora estoy cansado de ser señor

que su presencia impone…

 

ahora solo quisiera ser

padre, hijo, abuelo,

amigo y compañero,

para dejar de ser

virtuoso señor

al que todos miran

hacia arriba desde el suelo.

 

Me molestan los elogios

porque se quedan cortos

o pasan de largo.

 

Pippo Bunorrotri.

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