UN ATARDECER DE PRIMAVERA

Cierro los ojos en el atardecer eterno

de esta tarde de luces anaranjadas,

de brisas suaves y tiempo lento,

donde el olor de tu piel

me lleva a esa playa

de arena blanca

donde el sol perfila

la sombra de tu cuerpo desnudo

qué enciende mi volcán.

 

Una tarde perezosa

donde la luz aletea

tus encantos,

en esa playa natural

donde las olas

depositan sus hechizos

y mi enjuto cuerpo

juega descifrar

tu mirada sensual.

 

Mis dedos arrullan

tu cálido cuerpo humedecido

con el salpicar de la espuma

de unas olas picaras,

recorriendo la singladura

de tus líneas sugerentes

que hacen que sueñe

en un largo viaje

en que su fin termine

en un suspiro.

 

Tu perfume de ondina,

heroína de mis sueños,

en esta tarde de primavera

abre el cofre de esos recuerdos

en que nuestros cuerpos desnudos

abrazados se adormecen

en ese sueño de cantos de nereida

donde los arrumacos son las mies

de un hombre y una mujer

que se desean en la pasión de su lisonja.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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