UN CLAMOR PROFUNDO

 

Clamo a la ventura de la existencia

que su tiempo confundido se detenga

y postrado de rodillas imploro

desde el oscuro abismo

donde nos hemos refugiado,

que el horizonte borrascoso

de este mundo de voracidad

se hunda en el vació de la nada.

 

En invierno el sol

se esconde tras las nubes

dejando amaneceres en penumbra

y noches sumergidas en oscuridad,

donde las sombras desnudas

de este país de ingrata,

caminan en el engaño

de unos políticos que prometen

lo que no tienen.

 

Llega la primavera

esa dama que se viste

y desnuda con encanto

ante el sol reluciente

que tímido se asoma,

mientras las sombras

dibujan formas diluidas

en sus rayos eflorescentes

y los políticos prometen

con falacia verborrea

lo que la realidad

muestra sin engaño.

 

Lamentos de hombre sabio,

de pobre hombre que envidia

la suerte del engaño

para poder alcanzar el sueño

de la muerte de la mentira,

donde el tiempo

con su madeja de lana

teje su sino depravado.

 

Medita el hombre culto,

que en las palabras

y en la mirada

le ha enseñado el tiempo

en el fervor de su vida cultivada

lo que el mundo ha cambiado

desde su primera mirada,

ya no hay lagrimas en su llanto,

ni sonrisas en sus recuerdos,

solo gritos de egoísmo

en sus pupilas desgastadas

y oscura soledad compartida.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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