EL DÍA QUE CAMBIO

En un invierno que termino en queja

con el gemido de una lagrima,

nació un plúmbeo día

que el mundo cambio.

Los colores se ausentaron,

grises se tornaron

las horas de su tiempo,

los contornos de las formas

burlones espectros dibujaron

en los penetrables rostros

de una vida desesperada.

Los gestos,

vacías sombras caminaban

en la polvorienta senda

de la fría vida, dejando

a los pensamientos;

sin sonrisas, ni risas,

en el ahora del hoy

de un ayer sin sombras.

 

Pippo Bunorrotri.

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