El tiempo, ese anacoreta que vaga en el espacio indefinido de la existencia errante, marcando arrugas en los rostros; no trota en vano, como sonámbulo por las calles de la biografía formando alcazabas de piedra, de arcilla con argamasa de paja, que cobijen soledades en los tiernos despuntes del anochecer.   Qué triste es el tiempo cuando el...

Hoy en este crepúsculo del alma que nace con su azul acostumbrado, el sino de mi vida se esconde tras las plúmbicas nubes helicoidales el presente, su ternura guarda en el armario, el pasado, notario y registro de una existencia niega la mención de las horas…   …mi voz no responde al encanto de...

Más allá de ese espacio donde se escriben los sueños vuela la memoria en su descuido que huye de la rutina de un mundo que camina en la cuerda flácida de la cándida hipocresía y el egocentrismo de un tiempo que se refugia en la desidia mientras el sol llena de color el infinito, la...

Camino por las callejuelas de la vieja ciudad escrutando sus esquinas aprovechando que la luna rocía su encanto, con trazos firmes de claroscuros en la vacilante noche de una ciudad confusa, de un bardo mezclado, que han escrito su historia dibujando sombras en la suave luz de candiles y farolas mostrando sus grietas de un presente a un pasado donde su...

Al oír tu tierna voz su huella me cautiva y un silencioso entusiasmo se postra en el pensamiento palpitando el corazón al sombrear tu nombre la memoria.   El susurro de tu voz se semeja a la sonora hablilla de la persistente lluvia sobre el patinado cristal que tu rostro refleja la languidez del día.   Hoy en tu voz vagas melodías...

La noche extiende sus anteojos, en el crepúsculo vespertino y el calor que se determina en el ocaso de su penumbra, mientras el rey sol se retira a su bosque definiendo el silencio del horizonte.     Es inevitable, no volver la cabeza y dejar que la mirada cabalgue en ese indeterminado confín grabando en la memoria la armonía...

La diosa del amanecer cubre con su manto, ese universo de espectros danzantes, de dioses vikingos, señores de la fantasía en la inesperada noche en que las atemorizadas estrellas se esconden entre las flotantes nubes y la luna no se presenta desertando de su trono.     Noche que finta misterios. Noche de quietas soledades. Noches del crujir...

Escribí una epístola que jamás su destino vio pues mil pedazos quebrados anidaron en el entrelazado mimbre de un canasto de descuidos escondiendo los suspiros de unos sentimientos mutilados por unas palabras de apego.     Escribí poemas de amor en el atardecer de la noche versos medidos con la métrica del parecer, versos libres como mariposas de...