PIENSO EN ELLA

Pienso en ella…,

aquella niña-mujer,

que transito

en el tiempo andado

de mi camino,

con sus faldas plisadas,

sus blusas holgadas,

sus verdes ojos,

que huecos llenaban

con su tierna mirada,

sus finos dedos

de pianista consumada,

sus esbeltas piernas

de sutil caminar.

 

Pienso en ella…,

aquella niña-mujer,

de un tiempo

en el recuerdo,

en su cuello de cisne,

en sus estiradas nalgas,

en sus redondos pechos picudos,

en su piel aterciopelada

con aroma a madre selva.

 

Pienso en ella.

Pienso en mí.

En aquel día

de sonrisas cortadas,

de imprevistas circunstancias

y miradas de descuido

que hizo que nos encontráramos

en el cruce solitario

del primer amor.

 

Pienso en ella,

en aquellos momentos

bajo los soportales

de la plaza mayor

donde sus pequeños pechos

vibraban acompasados

y nuestras bocas buscaban

la pasión de un primer deseo.

Aquellos momentos en la penumbra

donde nuestros pecados mostrábamos

dejando enmarcados

recuerdos en la memoria

que en el olvido del hoy

solo son sombras

en blanco y negro

de ese pasado nuestro.

 

Pippo Bunorrotri.

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