AMANECER

Cada amanecer

sufro la pasión

del arrebato

de mi vida.

 

Paseo por un rayo de sol

con mi indiferente desnudo,

en la cresta de una ola

el sudor de mi pile queda,

mientras suspiro al tiempo,

y con las manos húmedas

emborrono la luna

que de soslayo

mira la penumbra

y con la sonrisa

de mi rostro

le hablo al mundo

que me mira.

 

En el remolino

del océano

de mi mente

sin tinta, escribo

un poema atrevido

que raga el firmamento,

que escucha el latido

del sentir

de un te quiero.

 

Pippo Bunorrotri.

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