CAVILACIONES

Sedente en el raído sillón

de mis confesiones,

torturas y penas

miro por la galería

de mis contemplaciones

la imagen de un mundo

en mi vida.

 

Veo el cielo turbado,

el sol oculto

entre la borrasca

que se acerca

en el viento tintine-ante

que mueve las hojas

de un otoño decadente

donde el mar ruge

con su tormenta desbocada.

 

 

El pensamiento viaja en el aire

en el desahogo del espacio

con el tiempo de mi alma

esperando ese beso cálido

que despierte el letargo

de unos sentimientos.

 

Sedente en el raído sillón

de mis confesiones,

cavilo en ese mañana

en que mi vida

camina en ese mundo

de sospechas y razones.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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