DESIDIA

En el mohoso día

de la desidia,

el aburrimiento escala

los muros de mi torre

mientras mi mente viaja

a ese campo

de acacias y pigmentos

de sutil pensamiento,

donde la imaginación

se embriaga con el aroma

de los sentidos

que acarician tu piel

como olas

de un mar sedoso,

susurrando palabras

que invaden  el espacio

con su melodía

de esas emociones que brotan

en el instante

del sabor del momento

del aliento

de ese efímero sueño

que en el recuerdo queda

bebiendo su sentir.

 

Pippo Bunorrotri.

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