DÓNDE VAS MI SEÑORA

Dónde vas mi señora

con tus encantos al aire

y tus enaguas en la mano

esta noche de luna llena

que cupido llega

con su flecha de oro,

su incienso de sudor y lagrimas

y su suspiro de pasión desbordada.

Pues yo tengo intención,

más bien es un deseo,

de plasmar tus encantos

en el lienzo troquelado de mi piel.

Cuando la luna toque el cielo

y nuestros cuerpos

entren en la alameda

que conduce al claustro,

derruido,

de nuestros días,

y en el borde

de la fuente de nuestra vida

exhalemos un leve grito

ahogado en suspiros

mezcla de sorpresa,

temor y jubilo.

Dónde vas mi señora

con esos encantos tuyos,

que un día

mis sueños taladraron,

mis días llenaron de luz,

mis noches de caricias sorpresivas,

que en este día

que cupido señala como suyo

yo quisiera regalarte

un ramillete

de palabras engalanadas

que hagan que la flecha de cupido

no sea dolor, ni herida,

no sea amargura, ni pena,

sino un beso de enamorado

que anhela tu pasión y deseo

para llenar su corazón herido.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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