DOS HERMANOS QUE SANGRAN

Ignoremos el rencor,

volvamos a hablar:

de nosotros,

del mundo,

del tiempo;

de las noches sin aliento

y de la vida compartida.

 

Olvidemos la voz distante

del insulto, la mentira,

el engaño y el desprecio,

recobremos esa voz impresa

que llevamos dentro

que sola reflexiona

en su silencio.

 

Naveguemos por ese mar

de páginas y páginas escritas

de razones y consejos,

de nostálgica historia

donde nuestros mundos

participan y colaboran

con el tiempo de la vida

donde dos se entendían

sumando uno.

 

El tifón de la fobia

y el fuego de la rabia

han secuestrado

nuestra incredulidad

levantando la alfombra

del recelo de los días

mostrándonos sin quebranto

los cristales rotos

de nuestros sentidos

volátiles recuerdos.

 

Amargas esencias cultivadas

de horas sin entendimiento,

grato claroscuro de nubes

distantes en ese cielo

de pálidas estrellas

donde las lagrimas

de su lluvia, huelen

a polvo y moho.

 

Perdimos el aroma

de nuestra tierra,

de nuestra ciudad,

de nuestra patria,

desquiciando esos momentos

donde la mano,

en vez de ser sonrisa,

era una bofetada.

 

Pero aun nos queda

el ardor de aquellos días

en que se oía la voz

de nuestros corazones

en el latir de las calles

de una nación fundida

de pueblos

y de hermanos.

(Dedicado a la querida Cataluña y sus ciudadanos)

Pippo Bunorrotri.

 

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