EL AMANTE

Tras una estrella fugaz

tu regia presencia impongo

como pagano dios

de nuestro universo

con tu rostro limpio,

sin caratulas

que disimulen

las penas y alegrías,

con las arrugas

del tiempo dividido

que embellecen

ese rostro lozano

con esa sonrisa enigmática

que hace que los jilgueros canten

en la línea del orgullo

de este dios

que te venera

y que gira

en este cosmos

de confusiones y olvidos

abrazado a tu figura

que arranca pasiones

en ese cielo del deseo,

donde los corazones

siembran el tiempo

de un amor profano

para envolver

un presente de recuerdos,

en seda,

purpura

y oro,

que son la vida

de dos amantes

enamorados

de sus silencios

compartidos

de sus soledades

abrazados.

 

Pippo Bunorrotri

 

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