EL CAPULLO DE ROSA

Aun conservo aquel

capullo de rosa recién prendido

que expoliamos en el parque

de nuestra primera cita;

entre las hojas resecas

de aquel primer poemario

que nunca vio la luz

y que tantos latidos

a tu corazón arrancó.

 

El tiempo ha cambiado

dejando atrás

aquel presente

que fue un ayer,

y en el poemario

no quedan latidos

ni ternura

de un recuerdo.

 

Al mirar consternado,

capullo y poemario

siento los latidos

en el pecho vapuleado

y los ojos mojados

de pensar en el deseo

que se ha gastado

en las noches y en los días

siguientes

de aquella primera cita

de temblores y anhelos.

 

Pippo Bunorrotri.

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