EL GRAN RELOJ DEL TIEMPO

En el gran reloj del tiempo

hay horas formales,

esas que son exactas y puntuales,

que sume tic-tac, tic tac

es el llanto de un segundo,

el quejido de un minuto,

que en su campanada

lloran las lagrimas

de las horas que pasan

dejando la verdad que amas,

la mentira del espectro

viviendo en el viento.

También hay horas informales,

esas que de lo exacto pasan

jugando a ser impuntual,

donde los desinhibido hace gracia,

donde la mentira es una burla

que esconde una tragedia

disfrazada en risas

y sonrisas que se mofan,

sin saber que Tragedia

es una profunda herida

que rasga el alma

sangrando la bilis de la rabia.

En las horas formales e informales,

que el reloj del tiempo cuenta,

en su esfera de blanco nácar

gira la geometría invertida

de las luces y las sombras

sobre el movimiento

del hombre que camina

con sus pesares a cuestas,

haciendo que los instantes

de los momentos

sean un rompecabezas

incompleto.

 

Pippo Bunorrotri.

 

 

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