EL LIBRO… EL ESCRITOR

Han pasado los años

con sus días de circunstancias

y cada atardecer sigo estremeciéndome,

como aquella lejana tarde

en que me atreví a adentrarme,

con agitación pausada

y ataviada de misterio,

entre las páginas de un libro

que con el tiempo me enseño

a no estar solo,

viviendo la vida de otros,

haciendo que la realidad de la vida

algún sentido tenga.

Cada atardecer regreso

al aroma de las letras impresas

de ese árbol de papel

que sus hojas son pliegos alisados

en el tiempo que pasa,

donde la memoria recorre

esas calles dibujadas

atrapando esas imágenes

que acompañan la sombra

de mis días…;

ese anciano que camina,

ese niño que corre,

ese adulto que medita

la sorpresa de un instante,

la inspiración de un momento

congelada en la fantasía.

Mi mente, en el suspiro del tiempo

se traslada a ese espacio

donde las letras caminan lentas,

donde las palabras se atropellan,

donde las ideas surgen a borbotones,

donde una vida es tuya

siendo de otro,

a ese tiempo maravilloso

del reino de la fantasía,

donde lo que importa

habita entre las páginas de un libro…

donde lo que importa no es el autor,

sino el personaje que ha creado,

que toma vida propia

en la imaginación del lector.

Ahora que el tiempo ha pasado,

que lecturas han llenado mi vida,

me he atrevido…

que aquella primera vez,

que un libro cayó en mis manos,

a llenar de ideas surgidas

con palabras encadenadas

las paginas en blanco de un libro

que cuenta una historia

creada en la imaginación que vuela,

para conocer el otro lado

de la fantasía de un niño

que quería ser escritor

para que en su vida

tuviera sentido.

 

Pippo Bunorrotri.

 

 

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