EL REFLEJO

Llevo gravado el reflejo

de tu recortada imagen,

en el lívido cristal

de la fulgente mirada

y el latido atemperado

del rozado corazón

se desvanece

en el suspiro

de una pasión

añorada en la memoria.

 

Dentro de mi alma

los tenues matices;

de tú sonrisa,

de tú mirada,

llenan de alegría

la esperanza

de un deseo

en la realidad

de un sueño.

 

El fresco aroma

del verde jardín

de tu grácil figura

plagado de petunias,

jazmín y madre selva,

brotan en el huerto

del agreste sueño

de esa soledad

hostigada por la indecisión,

por la duda, el titubeo,

de un miedo.

 

Tú cálida mirada

quema los arbustos

de mis titubeos

y la desesperación

de las horas de espera

en la noche estrellada

de tú reencuentro

se alargan en los minutos

de unos segundos

sin conteo en la demora

del impaciente deseo.

 

Llevo gravado el reflejo

de tu recortada imagen,

en el lívido cristal

de la fulgente mirada

mientras en el cristal

de la realidad, se muestra

el destello de un deseo.

 

Pippo Bunorrotri.

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