EL VERANO

El silencio del verano

cabalga en la lejanía

recorriendo los claroscuros

en las horas pasajeras

de los días llevaderos

para al final adentrarse

en los jardines

de los palacios,

posando suave

su denso cansancio

en el cabildo

de la meditación.

 

El verano se mueve,

lentamente,

en la torpedad

de los minutos,

con sus calientes horas

y su viscosa melancolía

se acurruca en la sombra

de un perfil azarado

para escuchar

el inquieto grajeo

de las gaviotas

y los suspiros

de un mar consumido

mientras el verano

se vaporiza

con su esplendor,

en la sonrisa

de los minutos elocuentes

del tiempo deslizado.

 

Pippo Bunorrotri.

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