EL VIEJO Y EL NIÑO

Soy un viejo magullado

por los viento y el fuego

de una existencia

de realidades y sueños

que bajo los pliegues

de mi ajada certeza

se agazapa un niño.

 

Aquel recién nacido

cuyos cándidos sueños

eran un arco iris

de fugaz colorido,

se hizo niño

y adolescente inquieto

llenando su corazón

de corrientes pensamientos

que en sus sueños

de adolescente

coloreaba sin desfiguración…

 

El tiempo volaba,

la vida pasaba,

el niño dejaba

su ingenuidad

en los pliegues

de los días,

creciendo el maduro

desconfiado

en el calendario

de los años

y sus sueños

se perdieron

en el candor del niño

que se hizo viejo

queriendo ser niño.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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