EPÍSTOLA AL DESTINO

Querido destino:

Hoy escribo esta epístola en mi diario

como misiva de mis días ladinos y sinceros;

lo haré con  metáforas, esa figura,

esa rareza estudiada,

que refleja lo efímero

de los instantes

de esta vida mía,

para que en el tiempo de mi ausencia

responda a esas preguntas

que guardas en tus secretos.

 

En mi esquela de navegación

marco una nueva ruta

a un lugar lejano

donde no se me espera

cuya tierra en el pretérito pise

y que una vez fue bandera de mi ahora;

estoy cansado de esperar

y añoro la fragancia

de sus verbos,

de sus pronombres,

de sus nombres,

de sus artículos,

de sus adjetivos

y de sus adverbios.

 

 

No he pensado en lo que voy hacer

ya que solo sé que creo que todo es posible

o al menos, es lo que quiero creer,

ya que mi alma su tiempo alimenta

en sus horas de saudade

del recuerdo de ese amor herido

haciendo que los latidos

de mi corazón cansado

se desgasten en el olvido.

 

 

Espero que con este nuevo rumbo,

este dolor que me ha habado en el tiempo

se ira de mi lado para siempre,

levantándose la espesa bruma

de ese futuro

que espero vivir en libertad

y sin pesares

que carguen los días

de mi memoria.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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