ESA TARDE DE PINTURA, ENTRE SABANAS DESPOJADAS

 

En esa tarde brillante, centelleante

de grises y claros,

de oscuros aterciopelados,

en la que nuestras miradas

se encontraron en el arco iris

de nuestros ojos pigmentados,

entablando un dialogo

de mudas palabras

en el reloj sin tiempo

en el calendario de momentos e instantes.

En el reflejo de la mirada

nos cogimos de la mano

sin decirnos nada,

solo un beso

de deseo contenido,

 nos fuimos a hacer el amor

adentrándonos en esa batalla

como fraile y monja

y regresamos desnudos

abatidos por la victoria.

Me sentí Cardenal

cuando abriste la puerta

de tu celda de recogimiento

mostrándome tus cáliz

rebosantes de leche

invitándome a beber

de los pezones redondeados

con su areola pigmentada.

Te sentiste abadesa

del convento del deseo

cuando entre tus manos

mi báculo cogiste

llevándolo  con premura

a tu monte de venus

donde la gloria

es eterna.

Palmo a palmo recorrí

tu cálido desierto

trazando una línea recta

entre las curvas

de tus húmedas dunas

y el anhelo de mi deseo,

revolcándonos

en el oasis de la pasión.

Corrieron los segundos, volaron los minutos,

las horas no llegaron, estando juntos

pintando en el lienzo estriado de la epidermis,

con la paleta de las manos

y los pinceles de los dedos,

ese cuadro de líneas surrealistas

que refleja el amor

de dos cuerpos imperfectos

que buscan la perfección

del instante del momento.

Perdí las palabras, comiéndote a besos,

las tuyas en suspiros, se enzarzaron

llegando al orgasmo,

donde los gemidos quebraron el ruido

tatuando el silencio

mientras nuestras miradas

se perdieron en el horizonte

de un frenesí exultante,

donde los dos navegamos siendo uno,

dejando moretones en el susurro del tiempo.

Vivimos una tarde

sin horarios, ni diario

donde escribir esos versos de pasión

que dejan las estrofas de unos besos

en los sonetos de las caricias;

no me dijiste lo que pensabas,

no te dije lo que sentí e hice;

mudas palabras, que son cicatrices

cuando nos despertamos

deshaciendo la cama.

 

Pippo Bunorrotri.

 

2 Comments
  • Estrella RF
    Posted at 23:48h, 12 marzo

    Recorro con mi boca
    la senda de tus piernas
    buscando allí cobijo
    para mi lengua hambrienta.

    Sensualidad a manos llenas. Me he acordado de este micropoema mío.
    Abrazos.

    • admin
      Posted at 01:40h, 13 marzo

      Gracias… muy bueno el micro-poema. Un abrazo

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