ESE INSTANTE SIN TIEMPO

Una gaviota con su vuelo

rasga el fino visillo

de mi pensamiento

de ese instante sin tiempo

llenando de sombras

el diario de la crónica

de una vida atrapada

en la larga telaraña

de preguntas sin respuestas.

 

Las bizarras golondrinas

su blanco pecho muestran

y sus estiladas alas,

blanco y negro, negro y blanco

agitan con acorde vaivén

en el cielo despejado

viendo como florece

una brizna de paja

en los sueños coloreados

de una infancia madura.

 

Un gato callejero

desganado de su vida

y sensible al miedo

me mira turbado

con su incredulidad

de felino desgastado

porque mi voz sonaba

como un infinito

que había olvidado

en las callejuelas corrompidas

de las noches sin luna.

 

Un campanario solitario

sin cruz ni campanas

sus dolores muestra

al viento del tiempo ido

aguardando ansioso

que un recodo de sol

dibuje con su fino lápiz

su sombra lastimada.

 

Un callejón, que viste la penumbra

de sus desnudas piedras

y cuatro ventanas que cobijan

la oscuridad de sus enigmas,

tras las puertas de sus miedos,

mientras un solitario extraño

cabizbajo camina, contando pasos

en busca de una vida

que ha desaparecido

en la lluvia de los años.

 

Los ojos de un niño

tras una ventana

muestran la esperanza

de un mundo que pasa

y viene en el jadeo

del sonido del tiempo

que abraza el destino

de ese instante

sin tiempo.

 

Pippo Bunorrotri.

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