ESE MAR MEDITERRÁNEO

Miro al mar sosegado,

ese “Mar Medi Terraneum”

hijo del “Océano Atlántico”

que perfila el horizonte

de la mirada,

que sus voces gritan

respeto para su abatimiento,

ese que la sociedad desprecia

en las sombras de su avaricia

que en bolsas arroja

a las profundidades de su vida

con desdén y sin estima.

Ese mar, sereno,

testigo de civilizaciones

que evolucionaron en su historia,

 sus aguas bañan tres penínsulas

unidas por un  istmo,

pide perdón por los errores

de la evolución de quien le mira,

que llora cuando llueve

el arrepentimiento

de esos que cabalgan en sus olas

arrancándole una parte de su vida

que siglos le ha costado crear.

Ese mar, que con el sol juega

a cambiar de color el horizonte

sin perder su personalidad,

que con el viento baila

varias sinfonías

mostrando su rabia,

porque el respeto

se ha perdido.

Ese mar, donde la luna se baña,

donde los niños juegan

a enhebrar sus olas

donde las mujeres

cuentan sus penas,

los hombres sus penurias dejan

y los ancianos que arrastran años

sus recuerdos cuentan.

Ese mar, que es confesionario

de alegrías y penas,

de desdichas y desgracias,

de perturbados recuerdos,

de tranquilos sosiegos,

de sueños dejados

en su ondulado movimiento

despreocupado.

Ese mar, que sangra

voluntades de unos y otros

en su desquiciado devenir

por conseguir que su ego

se refleje en sus aguas

blancas, verdes y azuladas,

que el levante y el poniente

agitan en sus días de sonrisas.

Ese “Mar Medi Terraneum”

lleno de vida, que la sociedad,

su fondo manca con sus despojos

que su vida arrebatan

para alimentar su avaricia

de sociedad evolutiva,

sin importarles

la muerte de su vida.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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